Las ventas del comercio pyme siguen sin despegar y acumulan una caída del 3,1% en el año

Un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) mostró que durante mayo las transacciones en los pequeños y medianos comercios retrocedieron 1,2% en relación al mismo mes del año anterior. Aunque el índice logró un leve repunte respecto de abril, la tendencia general del consumo se mantiene en terreno negativo y la incertidumbre domina las expectativas de los dueños de negocios.

El consumo en los comercios de cercanía dio durante mayo una señal de estancamiento que agudiza la fragilidad del sector. Según el Índice de Ventas Minoristas que elabora la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), los pequeños y medianos comercios vendieron durante el quinto mes del año un 1,2% menos que en el mismo período de 2025, lo que llevó la curva de operaciones a un índice de 89,2 puntos y profundizó la caída acumulada en los primeros cinco meses del año, que ya alcanza un 3,1% en términos interanuales. El dato, construido a partir de una muestra de 1.156 locales relevados entre el 1° y el 4 de junio, expone la dificultad que enfrenta el pequeño comercio para consolidar una recuperación sostenida en un contexto en el que el poder adquisitivo sigue deteriorado y los ingresos de las familias se destinan prioritariamente al pago de servicios públicos y a la canasta básica.



La foto de mayo expone, con todo, un dato que merece una lectura matizada: si se toma la comparación intermensual frente a abril, los comercios lograron una suba del 1,2%, lo que sugiere que el retroceso interanual fue menos abrupto que el registrado en meses anteriores. Sin embargo, la curva general de ventas lleva meses pendulando sin conseguir salir de la zona negativa, y la desaceleración de la caída que se observó en abril parece no haber alcanzado para revertir una dinámica contractiva que se profundiza a medida que avanza el año. De hecho, en la comparación frente a 2025, otros relevamientos coinciden en señalar el quiebre de una racha de alzas: la actividad minorista pyme registró en mayo su primer retroceso interanual después de cinco meses consecutivos de crecimiento.

El análisis por rubros refuerza la idea de un consumo cada vez más selectivo, concentrado casi exclusivamente en bienes de primera necesidad y con una clara retracción en los segmentos no esenciales. De los siete sectores que mide la CAME, solo tres lograron cerrar el mes con números en alza: Farmacia creció 8,2%, Perfumería ascendió 2,3% y Alimentos y bebidas apenas arañó un 0,2% positivo. En el extremo opuesto, Bazar, decoración y artículos para el hogar sufrió un derrumbe de 8,9%, mientras que Textil e indumentaria cayó 5,2% y Calzado y marroquinería se contrajo 0,2%. La Ferretería, por su parte, terminó sin variaciones. Este desempeño dispar deja en evidencia un patrón que ya resulta recurrente: cuando los hogares ven achicarse su ingreso disponible, priorizan las compras de medicamentos, productos de higiene personal y alimentos por sobre cualquier otro gasto, mientras que los bienes suntuarios o vinculados al esparcimiento son los primeros en resentirse.

El estado de ánimo de los comerciantes refleja con crudeza esa misma polarización. Casi la mitad de los dueños de negocios consultados para la encuesta (48,2%) consideró que su situación actual es igual a la de mayo del año pasado, mientras que un 45,1% admitió estar peor y apenas el 6,7% dijo haber mejorado. La mirada hacia el futuro es aún más sombría: si bien el 48,4% cree que dentro de un año su situación se mantendrá en los mismos niveles, un 38,8% anticipó un empeoramiento de su negocio y solo un 12,8% proyecta una mejora. En materia de inversión, la cautela es abrumadora: casi seis de cada diez comerciantes (59,4%) calificó el entorno económico como adverso para realizar desembolsos, apenas el 12,5% lo consideró apto y el 28,1% restante se mantuvo en una posición indefinida.

En un contexto marcado por compras más medidas, menor circulación en los centros comerciales y una competencia cada vez más agresiva por parte de los canales online y los formatos informales, el pequeño comercio intenta adaptarse como puede. Los relevamientos indican que las ventas por internet de los comercios con local físico crecieron 15,2% en la comparación interanual y 3,7% frente a abril, una evolución que evidencia el esfuerzo del sector por migrar a la vidriera digital. Sin embargo, ese empuje no alcanza a compensar la caída de las operaciones presenciales, y muchos negocios se ven forzados a recurrir a liquidaciones anticipadas o a reducir sus inversiones para intentar sostener la rentabilidad en un escenario de márgenes cada vez más estrechos. El reclamo de la CAME apunta en esa dirección: el sector comercial espera señales de mayor previsibilidad y medidas concretas que ayuden a reactivar la demanda, porque por ahora, pese a la desaceleración de la inflación que se observa en los datos del INDEC, el consumo no termina de despegar.

COMENTARIOS